
Por las noches, como brujas con ojos de halcón, acechan desde sus cortinas raídas, al amparo de su hogar con toro de plástico junto a folklórica del todo a cien sobre televisor de los 70´ al fondo. Al verte pasar, asienten y se miran entre ellas como signo de un código secreto. Son las espías de nuestras vidas, las que revientan y fomentan la rumorología de

Vas a tirar la basura y ahí están. Vas fumao con unos colegas y ahí están, vas colgado de alcohol, lsd o lo que tercie y ahí están. He pensado tomar cartas en el asunto, comprar una Uzi por Ebay, esconderla bajo una gabardina y sorprenderlas a las 8 de la mañana, recién levantado, cuando la empalmada de los buenos días parece que va a romper los calzoncillos, descubrir la verga en su esplendor y, cuando las viejas abran su boca desdentada del asombro, ametrallarlas a plena luz, como en un “underground western”, digno de Sergio Leone.
2 comentarios:
jjaj hasta cuando una va a la azotea estan los radares mirando tras las cortinas sin cortarse un pelo. Buena observacion.
Más que una uzi... yo las molería a palos...
Publicar un comentario