Hablar de Leopoldo María Panero es hablar de un monstruo, aunque lo niegue. Si como decía Goya los sueños de la razón generan monstruos, los de la sinrazón engendran demonios. Los que hemos tenido ocasión de conocerlo sabemos lo guarro, parafílico e inhumano que es en el trato social. No hablo de sus obras, que evidentemente, son el culmen del malditismo cultivado del siglo XX y XXI. Ahora, según leo en “el infecto periódico de La Provincia”, como él mismo llama, es aclamado por las multitudes en Madrid. Evidentemente, porque no lo conocen. Únicamente dejaré una anécdota al respecto. Dejando a un lado que llamara a los canarios “una raza de ladrones” en su obra Teoría, cuando codirigía, junto a un amigo fallecido, la ya desparecida revista Sex, Drugs & Mp3, L.M.Panero me ofreció varias entrevistas y unas cuantas insinuaciones sexuales más. Pero la anécdota para olvidar se ubica en un bar muy conocido del centro de Las Palmas, en el cual afirmó que: “quería ser un beat como yo”. En ese momento lo reté a mear a plena luz del día después de bebernos veinte cervezas. Cuando vino la poli, el muy cabrón me culpó de todo y se hizo el loco, papel que hace muy bien y del cual no quiere salir. Vive para la historia, así que lloriqueó: “Fue él, fue él”.
PD: tengo más material de este poeta monstruoso, tanto en video, como audio, foto, etc. Interesados, contacten.
